Narrativa: Una experiencia estética

Una experiencia estética por Sara Martín

Hay que hacer justicia. Iván se lo merece. Después, llamadme loco si queréis, me da igual. Esto es sólo por Iván. Y por los otros sin nombre.

Ha colocado una cámara centrada en la pared de la izquierda del sótano, que enfoca hacia la pared opuesta, la de la derecha. A metro y medio de distancia de la cámara, y cincuenta centímetros por debajo de ésta, hay un atril con todo un mecanismo extraño –yo, al menos, jamás lo había visto- que sujeta un revólver, el Marushin Mateba. A pesar de la precisión de tiro que caracteriza a esta arma, y de su sistema de disparo –alineado con la parte inferior del tambor, y capaz, por lo tanto, de reducir el retroceso ascendente del revólver-, el Mateba está sujeto de manera estática de modo que, cuando se dispara, éste no se mueve ni un milímetro. El objetivo: que el tiro sea preciso. Y como la ley española prohíbe el uso de silenciadores a particulares, ha ingeniado un sistema casero incrustando una patata en el cañón: es evidente, aún quedan restos.

Más allá del atril con el revólver, a unos cuatro metros, hay cinturones y correas agarradas de varias anillas encajadas en la pared. Se nota que ha sido un trabajo deliberado, porque ha dedicado tiempo a clavar las anillas y a asegurarse de que pueden aguantar cualquier tirón enérgico ―Aquél que provenga de la voluntad de vivir que hace que uno quiera escapar del peligro de la muerte.

Por el suelo, el cartucho de la munición usada, un 357 Magnum. 

No hay luz. 

fuego

Este es el escenario. Y si vuelvo a darle a play a la cinta que ha estado grabando en la cámara, volveré a ver el fuego en sus pupilas. No hay ni un sonido, nada. Solo la luz del fuego, deslizándose alineada, constante y veloz en el espacio del sótano, hasta llegar al objetivo: el entrecejo. 

Fuego en las pupilas. Silencio. Nueva oscuridad. Esto es todo. Continua llegint

Reflexiones de J.M. Coetzee

 

” La primera observació va ser que aquest era el primer país [l’ Índia] que havia visitat en què els éssers humans i els animals semblen haver trobat un modus vivendi decent. De fet, el ventall d’espècies animals que vaig observar era limitat -vaques, porcs, gossos, micos- però no tinc cap raó per pensar que només aquests animals són acceotats a l’esfera humana. No vaig veure cap senyal de tractament cruel, cap senyal ni tan sols d’impaciència, tot i que les vaques deambulen entre el trànsit molt concorregut i entorpeixen el pas de la gent.

És un lloc comú que, a l’Índia, les vaques són venerades. Però veneració em sembla una paraula errònia. Les relacions entre la gent i els animals són molt més mundanes que això: una simple tolerància i acceptació de la manera de ser d’un animal, fins i tot quan molesta els  homes.

Darrere d’aquesta observació es troba la meva experiència a l’Àfrica, on els animals són també omnipresents però és comú tractar-los amb una crueltat irreflexiva, una actitud de menyspreu com a forma inferior de vida.”vacas-india

PAUL AUSTER y J.M. COETZEE (2012): Ara i aquí. Cartes 2008 – 2011. Edicions 62, Barcelona. Pp. 234 – 235

Archivos: reflexiones morales sobre los animales

Reseña: ¿Trato o uso? El fin de la explotación animal (Sara Martín)

 

Artículo: Capacidades y derechos de los animales: argumentos a favor de la teoría de M. C. Nussbaum (Mikel Torres)